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miércoles, 1 de julio de 2020

Instrumentos de evaluación, para aplicar en los aprendizajes

QUÉ ES EVALUAR?

En educación se puede definir como la acción o conjunto de acciones que permiten valorar el nivel de desempeño y el logro de los aprendizajes esperados; además de identificar los apoyos necesarios para analizar las causas de los aprendizajes no logrados y tomar decisiones de manera oportuna.

¿QUÉ ES LA EVALUACIÓN FORMATIVA?

La evaluación formativa se centra en la recolección, sistematización y análisis de la información obtenida de diversas fuentes, con el fin de mejorar el aprendizaje de los alumnos y la intervención docente. Por lo anterior, la evaluación no puede depender de una sola técnica o instrumento porque de esta forma se estarían evaluando únicamente conocimientos, habilidades, actitudes o valores de manera desintegrada.
Ante esto a continuación veremos un conjunto de diversas técnicas e instrumentos de evaluación que te pueden ser útiles para implementar la evaluación formativa y favorecer el aprendizaje de los alumnos así como para mejorar tu intervención.

TÉCNICAS DE OBSERVACIÓN

Las técnicas de observación permiten evaluar los procesos de aprendizaje en el momento que se producen; con estas técnicas los docentes pueden advertir los conocimientos, las habilidades, las actitudes y los valores que poseen los alumnos y cómo los utilizan en una situación determinada. Existen dos formas de observación: sistemática y asistemática.
En la observación sistemática, el observador define previamente los propósitos a observar; por ejemplo, decide que observará a un alumno para conocer las estrategias que utiliza o las respuestas que da ante una situación determinada; otro aspecto puede ser observar las actitudes de los alumnos ante diferentes formas de organización en el aula o con el uso de materiales educativos.
La observación asistemática, en cambio, consiste en que el observador registra la mayor cantidad de información posible de una situación de aprendizaje sin focalizar algún aspecto en particular, por ejemplo, se registra todo lo que sucedió durante la clase o en alguna situación didáctica. Posteriormente, para sistematizar la información se recuperan los hallazgos y se analizan con base en las similitudes, diferencias y correlaciones que puedan existir.
En cualquier tipo de observación que se decida realizar es fundamental cuidar que el registro sea lo más objetivo posible, ya que permitirá analizar la información sin ningún sesgo y de esta manera continuar o replantear la estrategia de aprendizaje.

INSTRUMENTOS PERTENECIENTES A LAS TÉCNICAS DE OBSERVACIÓN

GUÍA DE OBSERVACIÓN

La guía de observación es un instrumento que se basa en una lista de indicadores que pueden redactarse como afirmaciones o preguntas, que orientan el trabajo de observación dentro del aula señalando los aspectos que son relevantes al observar. Puede utilizarse para observar las respuestas de los alumnos en una actividad, durante una semana de trabajo, una secuencia didáctica completa o en alguno de sus tres momentos, durante un bimestre o en el transcurso del ciclo escolar.
Ejemplo de guía de observación:

REGISTRO ANECDÓTICO

El registro anecdótico es un informe que describe hechos, sucesos o situaciones concretas que se consideran importantes para el alumno o el grupo, y da cuenta de sus comportamientos, actitudes, intereses o procedimientos. Para que resulte útil como instrumento de evaluación, es necesario que el observador registre hechos significativos de un alumno, de algunos alumnos o del grupo.
Ejemplo de registro anecdótico

DIARIO DE CLASE

El diario de clase es un registro individual donde cada alumno plasma su experiencia personal en las diferentes actividades que ha realizado, ya sea durante una secuencia de aprendizaje, un bloque o un ciclo escolar. Se utiliza para expresar comentarios, opiniones, dudas y sugerencias relacionadas con las actividades realizadas. Es un instrumento recomendable para la autoevaluación y la reflexión en torno al propio proceso de aprendizaje, porque permite identificar los logros y las dificultades. La revisión periódica del diario de clase aporta información de cada alumno. Para su implementación es necesario: definir la periodicidad del diario, es decir, por cuánto tiempo va a realizarse y con qué propósito; seleccionar qué se incluirá en el diario, cómo y para qué; realizar un seguimiento de los diarios de los alumnos; propiciar la reflexión entre pares y docente-alumno, acerca del contenido del diario.
Ejemplo de diario de clase

DIARIO DE TRABAJO

Es un instrumento en el cual se registra una narración breve de la jornada y de hechos o circunstancias escolares que hayan influido en el desarrollo del trabajo. Se trata de registrar aquellos datos que permitan reconstruir mentalmente la práctica y reflexionar sobre ella en torno a aspectos, como: a) la actividad planteada, su organización y desarrollo; b) sucesos sorprendentes o preocupantes; c) reacciones y opiniones de los niños respecto a las actividades realizadas y de su propio aprendizaje, entre otros.
Ejemplo de diario de trabajo

ESCALA DE ACTITUDES

Es una lista de enunciados o frases seleccionadas para medir una actitud personal (disposición positiva, negativa o neutral), ante otras personas, objetos o situaciones. La escala de actitudes refleja ante qué personas, objetos o situaciones un alumno tiene actitudes favorables o desfavorables, lo que permitirá identificar algunos aspectos que pueden interferir en el aprendizaje o en la integración del grupo. Para elaborar la escala de actitudes se debe:
-Determinar la actitud a evaluar y definirla.
-Elaborar enunciados que indiquen diversos aspectos de la actitud en sentido positivo, negativo e intermedio.
-Los enunciados deben facilitar respuestas relacionadas con la actitud medida.
– Utilizar criterios de la escala tipo Likert: Totalmente de acuerdo (TA ); Parcialmente de acuerdo (PA); Ni de acuerdo/Ni en desacuerdo (NA/ ND); Parcialmente en desacuerdo (PD), y Totalmente en desacuerdo (TD).
– Distribuir los enunciados en forma aleatoria.
Ejemplo de escala de actitudes

CONCLUSIONES

Si en la planificación el docente selecciona diferentes aprendizajes esperados, debe evaluar los aprendizajes logrados por medio de la técnica o el instrumento adecuado. De esta manera, podrá valorar el proceso de aprendizaje y traducirlo en nivel de desempeño o referencia numérica cuando así se requiera. Como pudimos apreciar, las técnicas de observación nos ofrecen instrumentos muy completos que son de  gran ayuda al momento de evaluar el nivel de logro de los aprendizajes, sí como la intervención docente.

lunes, 21 de octubre de 2019

6 tipos de evaluación del aprendizaje

tipos de evaluación-fi
1. Evaluación diagnóstica (como preevaluación)
Una forma de pensarlo: evalúa las fortalezas, debilidades, conocimientos y habilidades de un estudiante antes de la instrucción.
Otra forma de pensarlo: una línea de base desde la cual trabajar
2. Evaluación formativa
Una forma de pensarlo: evalúa el desempeño de un estudiante durante la instrucción, y generalmente ocurre regularmente durante todo el proceso de instrucción.
Otra forma de pensarlo: como el "chequeo" de un médico para proporcionar datos para revisar las instrucciones.
3. Evaluación sumativa
Una forma de pensarlo: mide el logro de un estudiante al final de la instrucción.
Otra forma de pensarlo: es macabro, pero si la evaluación formativa es el chequeo, puede pensar en la evaluación sumativa como la autopsia. ¿Que pasó? Ahora que todo terminó, ¿qué salió bien y qué salió mal?
4. Evaluación basada en normas
Una forma de pensarlo: compara el desempeño de un estudiante con el de otros estudiantes (un grupo nacional u otra "norma")
Otra forma de pensarlo: evaluación grupal o "demográfica"
5. Evaluación basada en criterios
Una forma de pensarlo: mide el desempeño de un estudiante contra una meta, objetivo específico o estándar.
Otra forma de pensarlo: una barra para medir a todos los estudiantes
6. Evaluación provisional / de referencia
Una forma de pensarlo: evalúa el rendimiento de los estudiantes a intervalos periódicos, con frecuencia al final de un período de calificaciones. Puede predecir el rendimiento de los estudiantes en las evaluaciones sumativas de fin de año.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Evaluación componente de los aprendizajes.

Casi a punto de finalizar el curso, y cuando en los centros solo se habla de evaluación, es curioso, y descorazonador, observar el corto camino que hemos recorrido en este tema durante el último siglo.
Ya en los años 30 del siglo pasado, Ralph Tyler nos mostraba una idea de evaluación que aún hoy nos continúa pareciendo innovadora. Evaluación como un proceso en el que, fundamentalmente, se trata de obtener información sobre el aprendizaje, analizarla, reflexionar sobre ella -en conjunto con otros- y tomar decisiones en consecuencia, para promover mejora y calidad como fundamental objetivo.
Esta aportación dio, o debería haber dado, un vuelco a un concepto más estático de evaluación: evaluación como una colección de hechos puntuales, que tienen una finalidad sancionadora o certificadora.
Desde luego consiguió que, 80 años más tarde, se siga hablando de ello y que muchos docentes discutamos, debatamos y pensemos la evaluación como un “instrumento” más de un proceso más amplio: la evaluación como parte del proceso de aprender.
Con sus argumentos sobre evaluación, Tyler consiguió significarla, no solo como una de las piedras angulares del cambio educativo  que todavía buscamos  (más ajustado a la manera de aprender que tienen los aprendices del siglo XXI), sino también como uno de los puntos más controvertidos y polémicos de todo cuanta rodea y conforma el ámbito educativo.
Paradójicamente, a pesar de su permanente controversia, y en contra de la supuesta importancia como elemento de mejora, la evaluación es el elemento más inmovilista de todos cuantos conforman el llamado sistema educativo y, como podemos observar fácilmente, ha pasado de puntillas en la sucesión de leyes educativas que hemos padecido en los últimos 25 años. En un rápido repaso longitudinal de leyes, decretos e instrucciones podemos apreciar la permanencia en ella de la visión reduccionista del concepto evaluación: medida y calificación.
En este vaivén de lo nuevo-viejo en educación, también la evaluación es un tema emergente desde el momento que a muchos docentes nos hace reflexionar sobre el cómo, el qué y cuándo evaluar. En este post quiero compartir reflexiones sobre el  “para qué” evaluar.
PARA QUÉ EVALUAMOS EN EDUCACIÓN.
Podemos adornar esta pregunta lo que queramos, pero la realidad de la respuesta es que evaluamos “para poner notas”. Sesiones maratonianas de debates y discusiones simplemente para transformar la evaluación en una manera “elegantemente horrible”, de etiquetar, calificar, clasificar, sancionar y jerarquizar.  Las evaluaciones de final de curso son sólo la versión más conductista de la enseñanza: premio o castigo.
La evaluación en educación debería perseguir un único objetivo: mejorar el aprendizaje de los/as alumnos/as. Esto es, que los aprendices aprendan más y mejor. Las evaluaciones de final de curso llegan tarde. ¿Para qué sirven los boletines y las actas como parte más concreta de la evaluación? Para alimentar la versión más tecnócrata de la enseñanza: recuento y clasificación.
EL VICIO DE LA EVALUACIÓN: EXAMINAR AL ALUMNADO.
Las evaluaciones escolares se centran en medir el rendimiento del alumnado. Rendimiento y resultados son expresiones que me recuerdan dos imágenes que desearía  desterrar para siempre de la escuela (y que fueron magistralmente representadas por las metáforas de  Tonucci y Freire): La escuela como fábrica   y la Educación Bancaria.
Una evaluación que mira sólo hacia el alumno es una evaluación viciada. El reduccionismo de utilizar el examen para todo, nos hace caer en la perversión que, incluso, cuando deseamos evalaur el sistema, el objetivo  evaluado es el alumnado. Todos conocemos las pruebas “tipo PISA” (por citar una de ellas). De nuevo nos intentan convencer que medir el rendimiento y el dominio de capacidades del alumnado es la clave de para analizar el sistema educativo. ¿Quién se cree esto?
El examen como único modelo de evaluación es un tremendo error. Simplemente no obedece al fin principal de la evaluación: mejorar el aprendizaje del alumnado. Y no lo hace, en la mejor de las intenciones, en ninguno de los ámbitos de mejora que podría hacerlo:
  • NO ayuda a los alumnos a aprender (al no producir feedback durante el proceso).
  • NO ayuda a los profesores a mejorar la enseñanza (al constituirse como un elemento aislado del propio proceso de aprendizaje);
  • NO implica, de manera directa, la asignación de recursos (que supuestamente ayudarían a mejorar la educación) en aquellos centros o contextos cuyas mediciones queden por debajo de media estipulada;
  • NO modifica las políticas educativas que habitualmente se rigen por cuestiones ideológicas y económicas (a los hechos me remito).
Comparar los resultados con la media, con el estándar, con un número, con una calificación…. se ha convertido en la estrategia asumida para el desarrollo de políticas educativas neoliberales que persiguen la mejora en educación a base de la imposición de normas e instrucciones de obligado cumplimiento, sin darse cuenta que en este terreno una ley, si acaso puede cambiar la forma, pero nunca el fondo de lo que se hace.
9 PRINCIPIOS PARA OTRA EVALUACIÓN
Para finalizar el post propongo 9 principios que considero clave para el desarrollo de Otra Evaluación. Principios que, poco a poco,  podrán ir calando en el imaginario de actitudes docentes y que, junto a otros principios e ideas, irán conformando una cultura que nos abra camino hacia una nueva educación:
  • Personalización como principio y derecho a una evaluación singular, pensada para la persona a la que se dirige.
  • Contextualización como principio antagónico a la homogeneización y la estandarización. No es posible comparar la consecución de  aprendizajes en personas diversas.
  • Pluralidad instrumental como principio de ampliación del reduccionismo del examen.
  • Horizontalidad como principio contrario a la jerarquización. Coevaluación y autoevaluación como técnicas básicas.
  • Democratización como principio contrario al autoritarismo evaluador sin participación de los evaluados.
  • Integración: como principio y metodología de una evaluación integrada en el proceso de aprendizaje.
  • Permanente, como principio contrario a evaluaciones puntuales, sesgada en el modo y en el tiempo.
  • Actividad: como principio que visibilice la necesidad de hacer consciente al evaluado de que él es parte importante de la mejora.
  • Abierta, como principio posible donde se flexibilizan espacios y tiempos para evaluar.
Se vislumbran en el horizonte cambios en las leyes educativas. El esfuerzo en modificar el currículo oficial se me antoja estéril. Quizás una buena forma de replantear lo sustantivo de los procesos de aprendizaje, de los procesos de enseñanza y de los de evaluación, se aleje de cambios en los qué y se centre en los para qué y en los cómo.
infografía.Blas